A diferencia del té blanco y el té verde, el té negro se fermenta y también se marchita. Además de estos procesos, se muele y finalmente se pasa al horno.

Todos estos procesos hacen que el té negro tenga un sabor fuerte y que tenga un índice de teína más elevado que el resto. Por eso es considerado un energizante natural  que incluso nos ayuda a bajar el estrés ya que reduce los niveles de cortisol.

Gracias a los flavonoides complejos se consigue reforzar el sistema inmunitario, protegiendo de esta manera el sistema cardiovascular y previniendo la arteriosclerosis.

 

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